La Solución al Conflicto en Palestina

La Solución al Conflicto en Palestina

Por Gabriel Unger

Es una pena lo que sucede, pero una desgracia no hacer el ejercicio o bien creativo, realista, o en su caso fantástico de delinear una posible solución al conflicto entre Israel y Palestina.

Yo, hoy, con tantas noticias e información al respecto me tomo el tiempo y me siento a vislumbrar una salida y un final ante tan terrible problemática.

Primero lo primero; el conflicto es religioso, no militar ni político que simplemente son una consecuencia, un resultado.

Por ser un problema de religión, se pierde el sentido de realidad, objetividad y razón; no hay fuerza suficiente en este mundo para convencerlos ni a unos ni a los otros, lo único que tenemos es la vacuna, primero preventiva y luego definitiva, de la educación.

Hablando un poco de los Israelís, en su mayoría son personas relativamente morales y respetuosas, digo relativamente porque como en todo, las cosas varían, pero en general son seres que viven en un país con muchas diferencias, tanto de razas, religiones, inclinaciones sexuales y clases sociales, incluso se toleran en las enormes diferencias religiosas dentro del mismo judaísmo. Ante todas las diferencias, el respeto es casi un continuo. Cabe agregar el hecho que los Israelís conviven a diario con un gran número de personas árabes. Todo esto es relevante por su influencia en el tema de la empatía, tema fundamental para la construcción de cualquier solución.

Por ende, se asume que forjar la empatía en los Israelís resulta menos complicado que dentro de Palestina, donde por varias generaciones han crecido bajo el intolerable olor del odio, que por más que se intenta evitar, termina por impregnarse.

Si le sumamos a esta generación de niños criados bajo un odio constante el triste hecho de una pésima educación, malas condiciones de vida y pocas oportunidades, es lógico que militantes a Hamas no le falten. Y que la empatía sufra un retraso.

Propongo lo siguiente; que Israel mantenga el bloqueo en Gaza con el propósito de invertir fuertemente en educación, cultura y salud, siendo los Israelís los responsables directos de los éxitos y los fracasos.

A consecuencia del bloqueo, el comercio dentro de la franja se verá afectado, sino es que completamente restringido, por eso es requisito que Israel fomente y subsidie proyectos económicos locales.

Lo importante de la propuesta se centra en la educación. Ir a la escuela sería obligatorio en Gaza, los maestros al principio serían mayormente Palestinos, con algunos voluntarios extranjeros (no Israelís) que capacitados por Israel sean la fuerza administrativa. Esto se mantiene por unos años mientras se perfecciona la estrategia y el currículo.

Después de unos años se empieza el intercambio de maestros entre Palestina e Israel (claro que los Palestinos podrán ir a Israel mucho antes que los Israelís por cuestiones de seguridad). De esta manera se comienza a fomentar la empatía en ambas poblaciones.

Para el momento donde el intercambio sea posible, es necesario que los programas locales de cultura ya estén establecidos (futbol, basquetbol, teatro, música, etc.).

Al pasar algunos años del intercambio de maestros empieza lo bueno; el intercambio de alumnos de todas las edades. Aunado a los intercambios se debe de apoyar fuertemente las practicas y proyectos sociales y culturales de estos alumnos en ambos lugares.

La idea es crear experiencias, historias y logros en conjunto, así se forman las amistades, así se respeta y aprecia al prójimo, así se llega a una solución.

Es un proceso lento, pero indudablemente en unos veinte o treinta años es posible lograrlo, levantando progresivamente el bloque y finalmente formando dos estados.

Anuncios